Hace poco una queridísima amiga y colega en las letras, me comentaba que una de las razones por las que no escribía era porque se encontraba repetitiva.
Me imagino que el crítico más duro al que tendremos que enfrentar somos nosotros mismos. No tenemos cómo evitarnos, no tenemos cómo engañarnos, no tenemos donde escondernos -ni siquiera en nuestros sueños o pesadillas- . Entonces, estaríamos en un dilema sin solución. Por una parte, como tenemos la "maldición del artista" sentimos que estamos obligados a crear, de lo contrario somos culpables de un acto de omisión terrible e inexcusable; por otro lado, no logramos hacer algo que nos deje completamente satisfechos.
Para que una situación sea un problema, debe contener algo que no seamos capaces de resolver, de lo contrario, no sería un problema, sino que sólo algo por hacer. ¡El descrito es un buen problema!
Entonces, apliquemos la teoría de resolución de problemas, que dice que como un problema se compone de un esfuerzo y un contraesfuerzo, hay que remover uno de los dos para eliminar la barrera y lograr el flujo y el movimiento nuevamente.
Yo diría a todos a los que nos enfrentamos con ese dilema, estemos en el campo del arte que estemos, que yo eligo crear como sea. Es decir, seguir adelante y crear, pintar, escribir, dibujar o lo que sea. Crear, crear y crear, sin análisis, sin hacerle caso al "crítico" que no le está gustando lo que está saliendo ( o sea a nosotros mismos).
¿Y cómo eso resuelve el problema?
Voy a contar el caso real de un niño no tenía condiciones especiales para el basquetbol. Nadie lo eligía cuando se iba a jugar y no estaba muy feliz. Entonces empieza a practicar por su cuenta, a hacer más ejercicios, ha desarrollarse. Adquiere con mucha persistencia y disciplina más resistencia y más velocidad. Además pide a su padre que le compre un arco, el que instala en el patio de su casa y se dedica a practicar tiros con enorme dedicación, hasta que consigue mejorar su efectividad para encestar. Cuando finalmente aparece nuevamente en escena no sólo es aceptable, sino el mejor del grupo. Su pasión por mejorar y su disciplina lo hizo sobrepasar a todo el resto y ahora es el capitán del equipo.
Opino que si uno se pone a producir con un ritmo, con disciplina, va a mejorar necesariamente. No estoy diciendo que no existen las condiciones, estoy diciendo que teniendo las condiciones que sea que tengamos, podemos mejorar. Tampoco estoy afirmando que la calidad no tiene importancia, pero si aseguro que no es lo más relevante en esta etapa. Simplemente porque estamos ante un desafío mayor que es: lograr que un creador potencial logre ser un creador con obras terminadas.
¿Qué hacemos con lo que produzcamos y que no nos guste? Lo botamos. Tal como suena, lo botamos. Si no quieren botarlo entonces lo pueden guardar. Pero hay que considerarlo como parte de un proceso de aprendizaje y no como algo que nos haga deternernos.
Lo que va a pasar es que en algún momento -imposible predecir cuándo- nos va a empezar a gustar lo que produzcamos. En algún otro momento del tiempo, nos va a encantar. Esto va a ocurrir siempre que persistamos. De lo contrario, no va a pasar nada.
Esa sería una forma de resolver el problema.
Lo más paradójico es que la persona que hacía el comentario que originó esta nota escribe de una manera espectacular, como muy pocas veces he visto. Yo no soy el único que opina así. Pero eso no la salva de la opinión de sí misma. Por eso es que es un problema y hay que enfrentarlo y resolverlo como tal.
Salud


Querido Victor......sonrio ampliamente.....ante tu solución ....con el alivio de quien encuentra una ventana para que entre el aire y evitar el ahogo.
Y me sonrio más porque yo lo Guadaría!!!...jajajaajajaja...que tristeza botarlo aun cuando salio mal...o tan mal...o regularmente mal....
Gracias por tus valiosísimas enseñanzas...por la forma de guiar sencilla y certera. Tienes mucho talento para escribir,para motivar y sobre todo para compartir sin egoismo lo que has aprendido en tu propio camino....
Abrazos Alegres y Muchos
Querida Lili, como un ejercicio mental te pregunto lo siguiente. Si tuvieras sólo tres poemas escritos por ti, me imagino que sería muy difícil botarlos ¿verdad?
¿qué pasaría si tuvieras cien poemas? Seguramente tendrías problemas para guardarlos, pero podrías. Ahora con los computadores es más fácil.
¿que pasaría si tuvieras tres mil?
¿sabes lo que pasaría cuando completaras tres mil? habría algunos que no te gustarían. A esa altura casi no importaría que los botaras o los guardaras. Ya serías una persona que escribiría lo que quisiera cuando quisiera.
Al final, botar o guardar no importa tanto, como escribir.
Gracias por la visita, gracias por el comentario y gracias por el mensaje. Me alegro de haber ayudado.
¡salud!
ejercicio mental realizado.....a Botar se ha dicho!!!!!!!..
Salud....y Gracias a ti.