Prólogo a la Segunda Edición de DESPUÉS DE UNA INFANCIA

 

Cuando mi querido socio Víctor me pidió escribir el prólogo de la segunda edición de Después de una Infancia, caí en shock. Sentí que no sabía nada de la Escuela Naval y que no era la persona indicada para hacerlo, me introvertí,  hasta que ante su insistencia, usé el método que siempre me resulta en estos casos, me puse a estudiar... ¿qué es un prologo? Y  luego de haberlo hecho, pude escribirlo.  

El prólogo de un libro tiene por lo menos tres principales funciones: Dar lustre o acreditar a un nuevo autor, dar lustre o acreditar al prologista y dar lustre o acreditar al libro en sí. En este caso, son válidas las de dar lustre al autor y la de acreditar al libro en sí.

A los que no somos escritores, a veces nos viene la siguiente pregunta: ¿Por qué escribir?
En general,  se escribe para compartir lo más valioso de nosotros mismos; nuestro sentir y pensar. Así investimos de algún significado nuestra existencia. Por supuesto, hay tantos motivos particulares para escribir, como personas ponen en movimiento un teclado del  computador. 

Es posible detectar dentro del género humano dos grandes categorías de escritores: los de talento que escriben por pura inspiración y los sin talento que escriben por pura ilusión.

De los primeros, no hay nada que decir. A ellos, las palabras simplemente les afloran con gracia exquisita.  Las manejan a su antojo, y casi siempre con excelente resultado. Escriben por necesidad, no por el imperativo de vivir de eso, sino porque nacieron para hacerlo. Porque está en su naturaleza. Es el caso del autor, quien escribe por la necesidad de comunicar, porque tiene algo que decir, porque con su gracia y sencillez  mueve al lector a realidades desconocidas y con las cuales, al final del texto nos convierte en cómplices de sus historias.

Hay quienes escriben con el propósito de ser útiles. Son quienes realmente tienen algo que decir. También hay quienes escriben por puro placer. Gozan con acumular palabras y crear nuevos universos con ellas.  

El autor escribe por grandezas, por aspirar a una tajadita de inmortalidad; vivir un poco más allá de nuestra cotidianidad; miedo a no dejar ni ser nada; creer que nuestra verdad es universal y saber que ésta es digna de compartirse. 

Quiero agradecer a Víctor por haberme permitido participar en esta maravillosa obra, la cual está repleta de un sentido valórico,  que nos hace falta recordar y reavivar en nuestros corazones y en nuestro actuar. 

Como editora y socia de Virtual Being Publising asumo la responsabilidad por haber cambiado la portada en la segunda edición de este libro. Se que en el momento en que se relata la historia no habían mujeres dentro de la Escuela, pero actualmente y dado que en el futuro seguirá habiendo un contingente femenino, es que las quisimos incluir, a través de la fotografía de esta portada, que nos muestra una escena en que aparecen desfilando cadetes de ambos sexos. 

Atentamente, 

Claudia Núñez A.

Editora

Virtual Being Publishing

 

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